martes, 15 de febrero de 2022

La cola del paro

Hacía años que no me pasaba yo por una oficina de empleo, lo que antes venía siendo el INEM. Recuerdo, de las pocas veces que fui, que por la mañana temprano se juntaba una cola terrible de gente a las puertas de las oficinas para poder hacer gestiones laborales allí (inscribirse al paro, solicitar prestaciones, renovar la tarjeta...). Pero ahora estamos en tiempos de COVID y las cosas ya no van de muchedumbres a las puertas de las oficinas, va de citas previas y de no poder entrar en la oficina hasta 10 minutos antes de tu cita.

En la oficina ya no hay bullicio, sólo gente separada por la distancia social que nos marcan nuestros gobiernos; y ya no ves muecas en las bocas de la gente pues en esta época te obligan a usar mascarilla. La esencia es la misma pero el cómo ha cambiado.

Hoy pertenezco a esa "empresa" de la que dicen ser la más grande de este país, hoy soy una parada más. Me he dado de alta como demandante de empleo y he solicitado la prestación por desempleo y lo más curioso de esta mañana es que el chico que me atendió en el último caso mencionó a la que entonces era la empresa para la que trabajaba como un "ente de destrucción de empleo". ¿Curioso no? Pues como no podía ser de otra manera hoy amenizo mi día con algo de música que tenga relación con lo que os escribo.

Mientras tanto os diré que en breve estaré de cumpleaños y llegaré a esa cifra crítica en la que a mucha gente le entra el agobio, TREINTA Y TODOS (39 para las personas que se le den mal las matemáticas) y el hecho de dejar de trabajar en aquella "Dulce condena" me hace buscar mis sueños, que todavía no sé muy bien de qué van.

Por lo de pronto me he puesto a buscar información sobre cursos que puedan ser de mi agrado, quizás por ahí encuentre lo que busco. He contactado con dos academias para ver la opción de estudiar Auxiliar Técnico en Veterinaria porque sí, por si no lo sabíais, me flipan los animales.

Os dejo por el momento que tengo mucho trajín, organizar una fiesta de cumpleaños a la vez que trato de reconducir mi vida y discuto por todo con mi pareja lleva tiempo y esfuerzo. Dicen por ahí que nunca es tarde si la dicha es buena.



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